domingo, 27 de marzo de 2011

Look casual

Audrey marcó tendencia más por su estilo que por la ropa que usaba. Es conocida por ser la primera actriz que impuso la tendencia del look casual en vez del glamour (fue la pionera de las "muchachas no divas" que son toda una pauta de nuestra época). Sin embargo su frescura y forma de vestir, que impuso estilos y modas, la transformaron para la Historia del Cine como otro de los Mitos del Séptimo Arte. Por su interpretación de Holly Golightly en Breakfast at Tiffany's (1961) se convirtió en un icono del cine americano. Ella definió su papel como “el más jazz de mi carrera”. Cuando se le hizo la pregunta sobre su nuevo papel dijo: “Soy introvertida, actuar para ser una chica extrovertida es la cosa más difícil que he hecho en mi vida”. El elegante vestuario que usó en la película estaba diseñado por Givenchy. Además se puso mechas rubias en el pelo, look que también conservó fuera de la pantalla. Este papel, sin lugar a dudas el más popular de su carrera, estaba originariamente pensado para Marilyn Monroe (Truman Capote, el autor de la novela en que se basa la película, además de guionista, era un gran amigo de la polémica actriz). Cuando Marylin rechazó el papel debido a que quería dejar de interpretar a “chicas ingenuas” y este le llegó a Audrey, el personaje de Holly sufrió varios cambios, entre ellos el personaje dejaba de ser bisexual para ser heterosexual, además su trabajo de prostituta de lujo queda mucho más difuso y en ningún momento se hace la más mínima referencia a este hecho. Su magnífica interpretación recibiría otra nominación a los Óscar, premio que fue a parar a Sophia Loren.

En el 2007 se subastó un traje que lució la actriz en la película Breakfast at Tiffany's por un precio de 467.200 libras (unos 700.500 euros) destinando el dinero a un proyecto, impulsado por el escritor Dominique Lapierre, para dos escuelas en Bengala. Muchos quieren ver a Audrey Hepburn como un icono de moda, pero ella misma siempre huía de etiquetas y de falsos premios, por lo que siempre se mantuvo fiel a Givenchy, el modisto que la conocía mejor que nadie y el cual creó, para ella, su perfume L'Interdit. Su imagen radica en la elegancia natural y en la no ostentación de joyas ni vestuario, lo que le valíó una gran admiración por todo el mundo.

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